
Un día soleado, no muy temprano ni muy tarde, el sol resplandecía sobre las verdes copas de los árboles y de los edificios de la ciudad. Todos corrían intranquilamente buscando aquella actividad que remplazara la solitaria caminata. En el fondo, escapaban de si mismos. Todos sentían la presencia de esa amarga soledad la cual invadía todo espacio de aquellos seres.
Ante la búsqueda de la escapatoria empezaron a perder sus esencias, su autocontrol, su independencia, su razonamiento, sus ideas, sus metas, sus sueños, sus esperanzas, absolutamente todo.
Pasaron varios días de sol y los habitantes estaban cada día mas perdidos y absorbidos por un sistema cómodo, que los alejaba de la verdad y de lo puro de su misma esencia.
Una noche donde las estrellas brillaban de una forma extraña Ilka, una habitante común, tras la ruptura con su "novio", salio desesperadamente corriendo hacia un bosque que quedaba a las afueras de la gran ciudad el cual jamás era visitado por nadie. Luego de varias horas de llanto y caminatas descubrió que estaba sola en el bosque y en ese mismo instante una gran angustia invadió su cuerpo y su mente, sentía una terrible sensación que no podía describir con pensamientos.
Pero ella lo sabia, tenia miedo, se sentía sola, el mayor temor de todo el mundo, la soledad, esa angustia de soledad.
Empezó a desesperarce cuando de pronto un pequeño ser de ojos azules muy parecido a ella la tomo en sus brazos y le dijo al oído: - Calma ya no estas sola-. Al instante Ilka se calmo bajo la vista y se encontró con aquel ser precioso con el cual se sentía extrañamente cómoda y tranquila este ser instantáneamente le dijo:
-Ya se lo que tienes, pero debo decirte que para ti, en lo profundo de tu ser sabes que "[la soledad, tendríamos que observarla como un espacio o estado de reflexión para que concurran una serie de pensamientos críticos y evaluativos que buscaran la armonía en la esencia del ser para el fortalecimiento de las convicciones que impulsan el autocontrol y el conocimiento de sí mismo. Ese conocimiento es el que anima a la experiencia de cualquier ser humano. La soledad, vendría siendo como el encontrarse a sí mismo. Es estar en compañía de sí mismo. La compañía más real e imperecedera de la espiritualidad. Es la que ayuda a reencontrar los sueños y de convertirlos en realidad. La soledad puede ayudar a despertar esa potencialidad interna que muchas veces permanece dormida cuando se “distrae” en la fantasía del mirar todo el tiempo hacia fuera. La soledad es la oportunidad de contemplar dentro de si mismo la llama que verdaderamente mantiene viva la capacidad de disfrutar el propio yo con el propio espíritu. De esta manera, el ser humano empieza a considerar el verdadero valor de su propia vida, de su alma y de su espíritu. Experimenta la libertad de tener una vida sin temores y sin arraigos a establecimientos o apegos que limitan enormemente su recorrido vital. Es aprender a depender de si mismo. Si se va a “compartir” con alguien es prevalecer la individualidad y permitir el enriquecimiento conjunto. Entonces, la soledad podría ser la oportunidad de cómo reencontrarse así mismo y experimentar el verdadero poder del conocimiento del yo. Esta provoca una energía fundamental para el crecimiento de la vida de cualquier sujeto. Esto es lo que alimenta el verdadero amor a la vida. Este amor a la vida es lo que nutre la cadena de amor a la humanidad. La revitaliza para que la intensidad de la llama interior no se apague jamás. Se logra apreciar el amor y la espiritualidad. Se vuelve genuino en cada ser y esto atrae todos los deseos y éxitos de la vida. Por eso alguien lo expresaba muy bien cuando afirmaba que el verdadero descubrimiento del hombre debe ser el de su propio interior. Una vez logrado esto aparece el equilibrio justo que permite la propia felicidad y la de los demás.]"
En ese minuto Ilka despertó, miro a su alrededor y solo encontró ante sus ojos unos bellos árboles antiguos con troncos llenos de historia, verdes caminos con hojas por todos lados, y junto a su cuerpo un pequeño mensaje de papiro remojado en café que decía:
- Ves lo bello que puede ser estar solo? Con amor...tu yo interno.